Mi peluquero es experto en marketing

Mi peluquero es experto en marketing
Voy a mi peluquero cada mes o mes y medio. Es de los mejores en relación calidad-precio. Y ayer cuando me acerqué a su local vi varios carteles anunciando descuentos para determinados servicios de peluquería un día determinado a la semana.

Me llamó sobre todo la curiosidad el cartel que decía: ¡Precios de Escandolo! Sí, “escandolo” y no “escándalo”.

Derivado de tantas prácticas en la Licenciatura de Periodismo, las faltas de ortografía son una obsesión en mi trabajo y las suelo detectar fácilmente. Pero me sorprendía que una falta de este tipo se hubiese impreso y colgado en la puerta de entrada al comercio.

El peluquero sabe que me dedico al marketing y me comenta, antes de que pueda decirle nada, lo del cartel de la entrada.

Al parecer se le ocurrió imprimir el cartel incorrectamente porque quería saber cuántos lo leían y cuántos le comunicaban el error. Es decir, utilizó una landing y aplicó un código de seguimiento para conocer el ratio de conversión. A su manera.

Resulta que mucha gente lo leía e incluso entraba a avisarle del error tipográfico. Es más, se quedaban a charlar sobre el tema y un alto porcentaje fijaba una próxima cita en la peluquería. El resto prometía volver.

Mi peluquero, contento con el éxito que estaba teniendo, había acompañado el cartel de descuentos para un día concreto. Es decir, que aplicó el Black Friday a su propio negocio de forma semanal. Y ambos coincidimos en algo. “La promoción será temporal”.

Si aplicas un descuento o promoción de forma constante, el cliente termina por dejar de verlo como promoción y considera que su precio debe ser el reducido, aunque sea unos días a la semana.

Por tanto, tomamos conjuntamente la decisión de cambiar cada temporada a un sistema de promoción distinto. Uno que abarque a otro tipo de público, pero que permita obtener los mismos beneficios. Es decir, modificamos el público objetivo con una campaña distinta, con menos inversión en cada acción, pero mayor cantidad de acciones. Así invertíamos lo mismo, obteníamos el mismo beneficio y, sin embargo, habíamos atraído a un público completamente diferente.

Me fui con el pelo cortado al mismo precio que siempre, lo que llevaba implícito el evitar subir el precio al mismo producto de antes, lo que muchas empresas no han querido realizar por haber obtenido menos beneficios y, sin embargo, les ha llevado a perder clientes.

También me fui contento, de ver que son aquellos que quieren a su negocio y que conocen a su público los que toman decisiones realmente útiles y, sin saberlo, puede que mi peluquero sea experto en marketing. Y también corta estupendamente el pelo.

Fuente Fallout: Fallout en Facebook